Un espacio para la Juventud franciscana en Guatemala

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Tema Nº 2. Vocación a la Vida.

En la infinita bondad de Dios, el ser humano es la creatura formada ala Imagende su hijo unigénito, Jesucristo. El ser humano es destinatario del amor de Dios.

La contemplación

El ser humano, a diferencia de los demás seres vivos tiene muchas cualidades, sentidos, deseos, aspiraciones, sueños y capacidades. Una de estas capacidades es la capacidad de admirarse. De dejarse sorprender por lo que le rodea. Así empezó la filosofía de los más antiguos pensadores, sea en la antigua Grecia, sea en cualquier otra parte del mundo.La Naturaleza tiene ese detalle dado por su hacedor de dejarnos admirados.

El franciscano debe cuidar del valor de la contemplación. Esa capacidad de dejarse sorprender por lo que le rodea. La perfección con que está hecha la naturaleza nos dice mucho de Aquel que puso cada cosa en su lugar. De igual modo, la contemplación es un primer paso para entrar en el clima de oración. La sola contemplación, sin palabras, sin ruidos, nos lleva también a un silenciamiento interior y exterior.

Si somos capaces de admirarnos por los fenómenos y hechos exteriores, debemos buscar también la admiración por lo que llevamos dentro, Dios.

Necesidades y emociones

Los seres humanos poseemos un sistema corporal bastante complejo. De todos los animales del mundo el hombre, como animal racional, es uno de los más débiles y dependientes desde el momento de nacer hasta aproximadamente los 7 años, cuando aprendemos ya a realizar algunas actividades de manera más o menos autónoma.

Somos tan complejos que, según algunos psicólogos, poseemos una serie de necesidades que satisfacer para encontrar el bienestar o la felicidad. Las primeras necesidades a satisfacer son las fisiológicas básicas (comer, dormir, beber agua… lo relacionado con el bienestar corporal),  luego  las necesidades de seguridad y protección, posteriormente vienen las necesidades de afecto  y afiliación, seguidamente las necesidades de estima, casi al final vienen las de autorrealización, nosotros añadimos por último las necesidades de auto-trascendencia.  Por lo tanto, no podemos descuidar nuestra propia vida en el activismo ni debemos someternos a situaciones infrahumanas.

Cada persona tiene el derecho de buscar la satisfacción de sus necesidades básicas, para luego ir subiendo en el orden mencionado. El exceso o la carencia en el proceso de satisfacer nuestras necesidades marcarán de una u otra forma nuestras emociones, sentimientos, comportamientos y hábitos.

La creación

Tenemos tantas cosas por las cuales admirarnos, sea hacia fuera o hacia dentro de nosotros mismos. Como cristianos y franciscanos, valoraremos todo lo creado por Dios, ya que Él vio que Todo era bueno. Al crear al ser humano lo vio Muy Bueno… y lo bendijo.

En nuestra situación actual, en lo que respecta a la vida humana y la naturaleza, creación de Dios, tenemos muchas cuentas pendientes. La deshumanización, la contaminación, el odio, el consumismo, el individualismo, el desamor, la guerra, el hambre, la violencia… en fin todo lo que no es Buena Noticia, no debe de pasar desapercibido por nosotros.

Estamos llamados a una vida en plenitud. Una vida en abundancia, o sea, junto a Dios, en paz y bienestar. Que nuestro saludo de Paz y Bien sea un compromiso por la paz y la justicia con la naturaleza, obra de Dios.

Diccionario_______________________________________

Autorrealización: Llegar a ser lo que debemos y queremos ser.

Infrahumano: Inferior a las condiciones propias de la vida humana. Distinto de una vida digna.

Trascendencia: Es lo que nos sitúa en una relación con lo que está más allá de nosotros mismos, se usa para referirnos a los valores y a Dios.

Tema Nº 1. ¿Qué es la vocación?

Siempre nos preguntaremos sobre el sentido de la vida en general y sobre todo sobre el sentido de nuestra propia vida. Lo que soy y lo que quiero ser. Lo que quiere Dios de mi y lo que estoy dispuesto a hacer por Él. Es ofrecer algo la Vida.

La fraternidad es un don.

La vida en fraternidad es uno de los pilares que sostiene la vida franciscana. El deseo de vivir en fraternidad nos lleva a ver al hermano y a la hermana como un don, un regalo de Dios que nos permite gozar de la presencia y cercanía de esta persona, hija de Dios al igual que nosotros.

La espiritualidad franciscana tiene dos características básicas que es bueno conocer y darlas a conocer. Se trata de la Fraternidad y la Minoridad. Francisco quiere que seamos hermanos y menores. Para Francisco los hermanos son un Don. Recordemos lo que dice en su testamento. “Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me mostraba qué debía  hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio”. (Test. 14).

Los franciscanos encontramos en el Evangelio nuestra llamada por parte de Dios a vivir en Fraternidad y Minoridad.

Vocación, un deseo de superación y servicio.

Es natural en el ser humano buscarle un sentido a la vida. A nadie le agradaría ir toda su vida sin rumbo. Por ello decimos que todos tenemos una vocación que debemos descubrir y a la cual debemos responder. Todo ser humano siente en su corazón un deseo de superación. De satisfacer ciertas necesidades básicas. Una vez satisfechas estas necesidades va en busca de algo más. Algo que está fuera de sí y muchas veces no es para sí mismo. De lo contrario estaríamos hablando de un egoísmo exagerado. Es natural que busquemos no solo nuestro bienestar, sino también el de las personas que nos rodean. Por esta razón hay muchas personas que se dedican al servicio de los demás sin importar los salarios o retribuciones. Por ejemplo: los bomberos, los maestros, los médicos, los salvavidas… podríamos decir que si no respondemos a esa inquietud interior, difícilmente hablaríamos de realización personal.

La vocación viene de Dios.

Pero no se trata de una simple inquietud interior. Es algo que implica a todo el ser de la persona. Es algo integral. Los cristianos hablamos de las cosas de Dios y creemos que Él nos habla. De manera particular consideramos la vocación como la llamada que Dios nos hace a asumir un proyecto particular. Es una misión para cada persona. Por ello la necesidad de hacer un discernimiento vocacional que nos permita comprender y asumir mejor nuestro llamado.

Conocer qué es lo que Dios quiere de cada uno es importante. Pero más importante es responder al llamado o a la vocación a la que Él nos llama.

El discernimiento vocacional cada día se hace más necesario para el joven que quiere encontrar el sentido de su vida. Es de gran importancia encontrar aquello en lo que pondremos nuestro corazón.  Ciertamente muchas cosas pueden entrar en nuestro corazón pero hay siempre un espacio que sólo Dios puede llenar.

El planteamiento fundamental acerca de la vocación radica en que debemos dar una orientación fundamental a nuestra vida. Siendo las y los actores principales de la misma. El discernimiento vocacional será para nosotros la herramienta necesaria para poder dar un Sí consciente y libre a Dios, sea cual sea la vocación que nos da.

Diccionario  ______________________________________

Vocación:   Inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de religión.

Discernir: Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas. Comúnmente se refiere a operaciones del ánimo.