Un espacio para la Juventud franciscana en Guatemala

Compartir la vida y misión de la Iglesia.

 

            Introducción

 

            Somos
una gran familia que se reúne en torno a la persona de Cristo. Somos la
asamblea del Pueblo de Dios. La
Juventud franciscana como parte de la familia de franciscanos
tiene una misión dentro de la Iglesia. Pero
se hace necesario conocer esta gran familia, así como su vida  y misión.

La Iglesia es la institución más antigua
que existe en la era cristiana. Con sus luces y sombras la Iglesia ha dado vida
a la cultura occidental. Fueron misioneros cristianos de finales del primer
milenio  quienes llevaron y preservaron
la cultura en la Europa
incipiente. Después de tantos años, el desinterés por conocer la historia y el
rechazo de cualquier forma de autoridad, nos adentramos en un tercer milenio lleno
de retos para el joven de hoy y para la Iglesia. Conocer
las propuestas  y directrices que la
Iglesia propone para salir adelante en medio del secularismo y la indiferencia
respecto a las cosas de Dios se hace de vital importancia. Debemos hacer el esfuerzo
por leer y dar a conocer lo que el Magisterio nos enseña. Tenemos una serie de
documentos que aún parecen estar engavetados, llenos de polvo en cualquier
rincón de las bibliotecas. Tenemos tanto material que no sabemos qué es ni cómo
nos puede ayudar.

Somos la Iglesia. Somos los bautizados
que seguimos a Cristo según la regla de san Francisco. Somos los franciscanos
que con la fraternidad y la minoridad tratamos de vivir el santo evangelio con
nuestra propia vida.

 

Fuentes

 

“Ya cambiado perfectamente en
su corazón, a punto de cambiar también en su cuerpo, anda un día cerca de la
iglesia de San Damián, que estaba casi derruida y abandonada de todos. Entra en
ella, guiándole el Espíritu, a orar, se postra suplicante y devoto ante el
crucifijo, y, visitado con toques no acostumbrados en el alma, se reconoce
luego distinto de cuando había entrado. Y en este trance, la imagen de Cristo
crucificado -cosa nunca oída-, desplegando los labios, habla desde el cuadro a
Francisco. Llamándolo por su nombre: «Francisco -le dice-, vete, repara mi
casa, que, como ves, se viene del todo al suelo» (…).”  
(2
Cel 6, 10)

 

“Sepultados y resucitados con
Cristo en el Bautismo, que los hace miembros vivos de la Iglesia, y a ella más
estrechamente vinculados por la
Profesión, háganse testigos e instrumentos de su misión entre
los hombres, anunciando a Cristo con la vida y con la palabra (…)”.
(Regla OFS 6)

 

“En aquel tiempo dijo Jesús a
sus discípulos: – Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve
sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la
gente.

«Ustedes son la luz del mundo.
No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se
enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el
candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los
hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que
está en el cielo.”  
(Mt 5, 13-16)

Retos

 

El principio Nº 6
COMPARTIR LA VIDA Y
MISIÓN DE LA IGLESIA  el cual queremos asumir,
nos lleva a comprometernos hacia dentro y hacia fuera de nuestra
fraternidad.  Esto se traduce en:

1.      
Asumir nuestra pertenencia a la Iglesia desde el
bautismo; aceptar y tomar parte en la misión de la Iglesia.

2.     
Sentirnos  y
ser parte activa de la Iglesia 
participando en sus acciones pastorales y animando sus celebraciones.
Mostrar nuestro amor a la Iglesia aportando el carisma franciscano que ayude a
hacerla más evangélica y más cercana al hombre de hoy.

3.     
Hacer presente el Evangelio en nuestros ambientes
cotidianos: familia, trabajo, amistades, estudios…

 

Puntos de oración

 

Leer nuevamente los
textos.

Subrayar la frase que más
me llamó la atención.

Contestar

            ¿Cómo me siento en este momento en mi fraternidad?

            ¿Considero que conozco la vida y misión de la Iglesia?

            ¿Cuál es mi aporte como franciscano a la vida y misión de
la Iglesia?

            Desde nuestro carisma ¿qué otro aporte significativo y
distinto podemos dar?

            ¿Qué retos me quedan a nivel personal y fraterno?

 

                        ORACIÓN FINAL

 

                       
me has llamado, Señor, en el bautismo. Desde pequeño aprendí a buscarte. Hoy,
como joven, quiero seguirte fielmente cada día. Quiero cumplir con fidelidad
mis promesas bautismales y ser signo vivo de tu Evangelio y tu Verdad. Quiero
ser todo tuyo y darlo todo por ti. Como lo hiciste tú en el Calvario. Enséñame
a amar tu Iglesia, a orar por sus ministros y a proclamar con mi vida tu resurrección.
Enséñame, buen Jesús, a ser sal y luz del mundo como quieres tú.

Tema elaborado para el retiro anual del consejo nacional de la Jufra de Guatemala.
Preparado por Raúl Urbina

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