Un espacio para la Juventud franciscana en Guatemala

En la infinita bondad de Dios, el ser humano es la creatura formada ala Imagende su hijo unigénito, Jesucristo. El ser humano es destinatario del amor de Dios.

La contemplación

El ser humano, a diferencia de los demás seres vivos tiene muchas cualidades, sentidos, deseos, aspiraciones, sueños y capacidades. Una de estas capacidades es la capacidad de admirarse. De dejarse sorprender por lo que le rodea. Así empezó la filosofía de los más antiguos pensadores, sea en la antigua Grecia, sea en cualquier otra parte del mundo.La Naturaleza tiene ese detalle dado por su hacedor de dejarnos admirados.

El franciscano debe cuidar del valor de la contemplación. Esa capacidad de dejarse sorprender por lo que le rodea. La perfección con que está hecha la naturaleza nos dice mucho de Aquel que puso cada cosa en su lugar. De igual modo, la contemplación es un primer paso para entrar en el clima de oración. La sola contemplación, sin palabras, sin ruidos, nos lleva también a un silenciamiento interior y exterior.

Si somos capaces de admirarnos por los fenómenos y hechos exteriores, debemos buscar también la admiración por lo que llevamos dentro, Dios.

Necesidades y emociones

Los seres humanos poseemos un sistema corporal bastante complejo. De todos los animales del mundo el hombre, como animal racional, es uno de los más débiles y dependientes desde el momento de nacer hasta aproximadamente los 7 años, cuando aprendemos ya a realizar algunas actividades de manera más o menos autónoma.

Somos tan complejos que, según algunos psicólogos, poseemos una serie de necesidades que satisfacer para encontrar el bienestar o la felicidad. Las primeras necesidades a satisfacer son las fisiológicas básicas (comer, dormir, beber agua… lo relacionado con el bienestar corporal),  luego  las necesidades de seguridad y protección, posteriormente vienen las necesidades de afecto  y afiliación, seguidamente las necesidades de estima, casi al final vienen las de autorrealización, nosotros añadimos por último las necesidades de auto-trascendencia.  Por lo tanto, no podemos descuidar nuestra propia vida en el activismo ni debemos someternos a situaciones infrahumanas.

Cada persona tiene el derecho de buscar la satisfacción de sus necesidades básicas, para luego ir subiendo en el orden mencionado. El exceso o la carencia en el proceso de satisfacer nuestras necesidades marcarán de una u otra forma nuestras emociones, sentimientos, comportamientos y hábitos.

La creación

Tenemos tantas cosas por las cuales admirarnos, sea hacia fuera o hacia dentro de nosotros mismos. Como cristianos y franciscanos, valoraremos todo lo creado por Dios, ya que Él vio que Todo era bueno. Al crear al ser humano lo vio Muy Bueno… y lo bendijo.

En nuestra situación actual, en lo que respecta a la vida humana y la naturaleza, creación de Dios, tenemos muchas cuentas pendientes. La deshumanización, la contaminación, el odio, el consumismo, el individualismo, el desamor, la guerra, el hambre, la violencia… en fin todo lo que no es Buena Noticia, no debe de pasar desapercibido por nosotros.

Estamos llamados a una vida en plenitud. Una vida en abundancia, o sea, junto a Dios, en paz y bienestar. Que nuestro saludo de Paz y Bien sea un compromiso por la paz y la justicia con la naturaleza, obra de Dios.

Diccionario_______________________________________

Autorrealización: Llegar a ser lo que debemos y queremos ser.

Infrahumano: Inferior a las condiciones propias de la vida humana. Distinto de una vida digna.

Trascendencia: Es lo que nos sitúa en una relación con lo que está más allá de nosotros mismos, se usa para referirnos a los valores y a Dios.

PARA UN PROGRAMA DE FORMACIÓN MENSUAL PARA JUFRA-GUATEMALA

 Con la intención de hacer un programa de formación integral, gradual y progresivo, diseñaremos un esquema que nos permita ver a grandes rasgos lo que queremos transmitir. Cada nivel está pensado para un año, con un tema mensual (10 temas), hasta ahora con 10 temas al año. Tenemos por el momento tres años (que hay que revisar) en los cuales tratamos de ir profundizando en el tema de la vocación y el conocimiento de la forma de vida franciscana…

Tenemos un tema general que será trabajado en tres apartados: áreas humana, cristiana y franciscana. Además, cada tema ha de contar con una ilustración, discusión sobre la misma, ejercicios y dinámicas, aparte el contenido a desarrollar en cada área…

Todo esto pensando en las etapas de formación inicial parala JUFRA– Guatemala. La idea es preparar una serie de cuadernillos para distribuirlos a las diferentes regiones y aprovecharlos al máximo.

Este temario fue propuesto por Fray Raúl Urbina, ofm, que nos acompañó algunos años mientras estuvo en Guatemala.

GENERAL FRANCISCANA HUMANA CRISTIANA
¿Qué es la vocación? La fraternidad un don Deseo de superación Viene de Dios
Vocación a la vida. La contemplación Necesidades y emociones La creación
Discernimiento El camino que lleva a Dios La toma de decisiones Los dos caminos
Llamado y Respuesta La fraternidad Vida en sociedad Comunidades cristianas
A la luz de la Palabra Los hermanos La conciencia La voz de Dios
Vocación de Abrahán Los bienes del cielo La Incertidumbre La fe
Vocación de Moisés El bien común Los obstáculos La liberación
Los Profetas La solidaridad La negación: no puedo… La denuncia
María El testimonio Disposición La educación en la fe
Jesús Los consejos evangélicos La perseverancia La redención
Dios sigue llamando Francisco: su  conversión Lo sobrenatural Vidas ejemplares: la conversión
Dios me llama Reparando la iglesia de san Damián Mi experiencia de fe Los sacramentos
Respuesta personal El Señor me dio Hermanos Mis actitudes Mi confirmación
La vida en comunidad Vida en fraternidad Mi ser “social” La parroquia: comunidad de comunidades
Vocación específica La regla: vivir el santo evangelio El ser humano Ser cristiano es…
El Matrimonio OFS: a ejemplo de la sagrada familia Vida de pareja La familia
Vida en soltería: laico comprometido OFS: un testimonio de amor La soltería Una ejemplo en el mundo
Vida consagrada: Religiosa-sacerdotal Clara y Francisco “Ir contracorriente” Siguiendo las huellas de Cristo
San Francisco El monte Alvernia Vivir con lo necesario “Alter Christus”
Las Tres Órdenes franciscanas Familia Franciscana Unida Aporte a la Humanidad Renovación de la Iglesia
El discernimiento vocacional Franciscanos en el mundo El mundo actual Ser Cristiano hoy
Lo que Dios quiere El cántico a las Criaturas La Dignidad de la Persona Humana Dios se revela: las Sagradas Escrituras
Dios en la Historiade la Salvación Cómo han de ir los hermanos por el mundo Valores y antivalores Construyendo el Reino de Dios
El Dios de Jesús Fraternidad y Minoridad Las virtudes El Padre amoroso
Dios en mi historia personal Oración de san Damián Dios y los fetiches de dios Mis imágenes de Dios
Mi proyecto personal Mi fraternidad local Fe y razón Mi compromiso eclesial
Mi discernimiento vocacional Señor, ¿qué quieres que haga? Mis aspiraciones más alta y más profundas Vocación dentro de la vocación
Fortalezas y debilidades Francisco y el evangelio: sin glosa Autoconocimiento El buen espíritu
Mi decisión Esto es lo que yo quiero… Vencerse a sí mismo Lo que me acerca a lo de Dios

Siempre nos preguntaremos sobre el sentido de la vida en general y sobre todo sobre el sentido de nuestra propia vida. Lo que soy y lo que quiero ser. Lo que quiere Dios de mi y lo que estoy dispuesto a hacer por Él. Es ofrecer algo la Vida.

La fraternidad es un don.

La vida en fraternidad es uno de los pilares que sostiene la vida franciscana. El deseo de vivir en fraternidad nos lleva a ver al hermano y a la hermana como un don, un regalo de Dios que nos permite gozar de la presencia y cercanía de esta persona, hija de Dios al igual que nosotros.

La espiritualidad franciscana tiene dos características básicas que es bueno conocer y darlas a conocer. Se trata de la Fraternidad y la Minoridad. Francisco quiere que seamos hermanos y menores. Para Francisco los hermanos son un Don. Recordemos lo que dice en su testamento. “Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me mostraba qué debía  hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio”. (Test. 14).

Los franciscanos encontramos en el Evangelio nuestra llamada por parte de Dios a vivir en Fraternidad y Minoridad.

Vocación, un deseo de superación y servicio.

Es natural en el ser humano buscarle un sentido a la vida. A nadie le agradaría ir toda su vida sin rumbo. Por ello decimos que todos tenemos una vocación que debemos descubrir y a la cual debemos responder. Todo ser humano siente en su corazón un deseo de superación. De satisfacer ciertas necesidades básicas. Una vez satisfechas estas necesidades va en busca de algo más. Algo que está fuera de sí y muchas veces no es para sí mismo. De lo contrario estaríamos hablando de un egoísmo exagerado. Es natural que busquemos no solo nuestro bienestar, sino también el de las personas que nos rodean. Por esta razón hay muchas personas que se dedican al servicio de los demás sin importar los salarios o retribuciones. Por ejemplo: los bomberos, los maestros, los médicos, los salvavidas… podríamos decir que si no respondemos a esa inquietud interior, difícilmente hablaríamos de realización personal.

La vocación viene de Dios.

Pero no se trata de una simple inquietud interior. Es algo que implica a todo el ser de la persona. Es algo integral. Los cristianos hablamos de las cosas de Dios y creemos que Él nos habla. De manera particular consideramos la vocación como la llamada que Dios nos hace a asumir un proyecto particular. Es una misión para cada persona. Por ello la necesidad de hacer un discernimiento vocacional que nos permita comprender y asumir mejor nuestro llamado.

Conocer qué es lo que Dios quiere de cada uno es importante. Pero más importante es responder al llamado o a la vocación a la que Él nos llama.

El discernimiento vocacional cada día se hace más necesario para el joven que quiere encontrar el sentido de su vida. Es de gran importancia encontrar aquello en lo que pondremos nuestro corazón.  Ciertamente muchas cosas pueden entrar en nuestro corazón pero hay siempre un espacio que sólo Dios puede llenar.

El planteamiento fundamental acerca de la vocación radica en que debemos dar una orientación fundamental a nuestra vida. Siendo las y los actores principales de la misma. El discernimiento vocacional será para nosotros la herramienta necesaria para poder dar un Sí consciente y libre a Dios, sea cual sea la vocación que nos da.

Diccionario  ______________________________________

Vocación:   Inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de religión.

Discernir: Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas. Comúnmente se refiere a operaciones del ánimo.

Encuentro diciembre 2010

Miércoles de Ceniza

Miércoles de Ceniza
Iniciamos hoy la cuaresma y nos disponemos a prepararnos por cuarenta días meditando y reflexionando acerca del misterio pascual. Cuarenta días de preparación para la gran fiesta de la Pascua. Tiempo de ayuno, penitencia y oración.
Los católicos debemos cada día dar más de nosotros mismos y luchar porque estas fiestas litúrgicas no se paganicen y cambien de sentido. Son muchas las tentaciones, mal interpretaciones y relativismos que se ponen al descubierto en este tiempo. Especialmente en la Semana Santa. Muchos aprovechas estas “vacaciones de verano” para ir a Walt Disney, a las playas, para disfrutar, sea solos o con la familia, de diversas maneras se divierte: no pueden faltar los tragos, los cigarros, una que otra canita al aire… en fin, promueven ya no una semana santa, si tan siquiera hubiese una, sino que, con todo el descaro del mundo, se promueven la semana sángana…
A mi parecer, si esta es una fiesta religiosa, solo quienes sean religiosos y quieran participar de ellas deberían tener el derecho a hacerlo; creo que por eso se crearon las vacaciones de Semana Santa, de igual modo las de Navidad. Quién no se sienta atraído por la religión, ni por las devociones populares, y odie el cristianismo, a los clérigos, etc. etc. etc… no debería de tomar esas “vacaciones”.

Pero en una sociedad posmoderna, el relativismo moral y religioso nos llevan la delantera. ¿Cómo podríamos los católicos “santificar las fiestas”?

Sin lugar a dudas, mucha gente se acerca a la iglesia hoy miércoles a recoger su ceniza, y el sábado santo a recoger su agua bendita y su candela bendecida. Después no se asoman a la iglesia. Ya el catolicismo se está quedando en tradiciones que no llaman la atención y muchas veces carentes de significado. Especialmente para los jóvenes.
El cambio de época requiere que nos adecuemos a la era actual. Tanto debemos hacer que no podemos quedarnos parados viendo cómo miles de personas desaprovechan este tiempo tan hermosos en muchas otras cosas que lo que hacen es más bien alejarnos de Dios…

¿Cuáles crees que serían los buenos propósitos para que esta cuaresma sea bien aprovechada?
¿Podemos los cristianos católicos “santificar las fiestas”?
¿Qué te parece ir a predicar a las playas?…
¿Qué podemos y debemos hacer?

http://vidaconsagradacentroamerica.blogspot.com/2011/03/miercoles-de-ceniza.html

Comprometidos con el mundo.Jufra

Comprometidos con el mundo.

La JUFRA es una experiencia de fraternidad, una comunidad de jóvenes
creyentes, hijos e hijas del mismo Padre, que comparten su fe, sobre la
base del amor fraterno. Esta fraternidad se sitúa en la comunidad
eclesial en la que vive y actúa. La JUFRA camina a la luz del mensaje de
San Francisco de Asís; sus miembros descubren y asumen progresivamente
este proyecto de vida y sus valores. Pertenece a la Familia franciscana
como parte integrante de la OFS y considera la Regla de la OFS como su
documento inspirador. (http://ciofs.org/jufra.htm)



La
juventud franciscana es como he dicho antes una comunidad, una
fraternidad de jóvenes que quieren y deben servir activamente a la
Iglesia, Iglesia entendida como el pueblo de Dios. Es un mandato paulino
el predicar, y predicar lo entiendo por: dar testimonio con mi vida y
concretizándolo en aquellos quines más nos necesitan. “Si anuncio el
Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una
necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1
Corintios 9, 16). Si yo realizara esta tarea por iniciativa propia, tal
vez merecería ser recompensado, pero si más bien lo hago por necesidad,
que me viene de lo má
s
profundo del alma, que no puedo dejar de hacer, quiere decir que lo
hago casi por mi propia vida, no puedo no hacerlo. Siento en mi interior
que se me ha confiado una misión. ¿Cuál es entonces mi recompensa?
Predicar gratuitamente la Buena Noticia, ya que gratis la he recibido,
renunciando a la posibilidad de vanagloriarme. Es más, nadie que haya
recibido tan grande y tan buena noticia puede quedarse como si nada
pasara. Se hace necesario salir a anunciarla a los cuatro vientos. Que
todos se enteren de las maravillas que el Señor ha hecho en nosotros.


La
inspiración de servir como hermanos menores que somos, por el carisma
que recibimos de Francisco, nos vide dada del ejemplo de Jesús; quien
siendo hijo de Dios se hizo hombre, se encarnó para estar con nosotros.
Jesús esta comprometido con la labor de su pueblo, de “dar la Buena
Noticia a los pobres, de anunciar la liberación a los cautivos, de dar
la vista a los ciegos, de dar la libertad a los oprimidos” (Lucas
4,18), Él no es ciego ante su realidad. Su realidad lo invita, lo llama
a hacer algo por los que son marginados y desfavorecidos. Es así como
inspirados en Jesús el joven franciscano esta llamado a vivir el
compromiso de trabajar por la realización del Reinado de Dios,
haciéndolo visible y concreto entre los hombres y mujeres que más nos
necesiten.


Frente a la realidad de consumo y materialismo, el
jufrista está llamado ha vivir en minoridad, en coherencia cristiana,
dando ejemplo de vida, de valores que revelen una auténtica promoción de
la dignidad humana. Un ejemplo que me gusta mucho mencionar es que los
Santos de la Iglesia, hoy en día, son cada uno de los cristianos que
desde su quehacer cotidiano, deben dar testimonio de ser diferentes al
resto de los jóvenes del mundo, haciéndolo notar en su forma de bailar,
de hablar, de vestir, de estudiar y trabajar.



Fuentes

“Aconsejo,
amonesto y exhorto en el Señor Jesucristo a mis hermanos que, cuando
van por el mundo, no litiguen ni contiendan de palabra, ni juzguen a
otros; sino sean apacibles, pacíficos y mesurados, mansos y humildes,
hablando a todos decorosamente, como conviene.” (2 Regla 3,
10-11)


“Estén presentes con el testimonio de su vida humana y
también con iniciativas eficaces, tanto individuales como comunitarias,
en la promoción de la justicia, particularmente en el ámbito de la vida
pública, empeñándose en opciones concretas y coherentes con su fe”.

(Regla OFS 15)

“Yo,
en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que
os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis
hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre
malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis
a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los
publicanos? Y si saludáis a vuestro hermano, ¿qué hacéis de
extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos?”

(Mt 5, 44-47)

“En
el tiempo en que San Francisco moraba en la ciudad de Gubbio, apareció
en la comarca un grandísimo lobo, terrible y feroz, que no sólo devoraba
los animales, sino también a los hombres; hasta el punto de que tenía
aterrorizados a todos los habitantes, porque muchas veces se acercaba a
la ciudad (…). San Francisco, movido a compasión de la gente del pueblo,
quiso salir a enfrentarse con el lobo, desatendiendo los consejos de
los habitantes, que querían a todo trance disuadirle. Y, haciendo la
señal de la cruz, salió fuera del pueblo con sus compañeros, puesta en
Dios toda su confianza. (…) el lobo avanzó al encuentro de San Francisco
con la boca abierta; acercándose a él, San Francisco le hizo la señal
de la cruz, lo llamó a sí y le dijo: «¡Ven aquí, hermano lobo! Yo te
mando, de parte de Cristo, que no hagas daño ni a mí ni a nadie.»

¡Cosa
admirable! Apenas trazó la cruz San Francisco, el terrible lobo cerró
la boca, dejó de correr y, obedeciendo la orden, se acercó mansamente,
como un cordero, y se echó a los pies de San Francisco.”

(Flor, 21)

Retos


Ser conscientes y sensibles a los problemas de nuestro mundo,
manteniendo en todo momento una actitud crítica. Entender que nuestro
sitio está en el mundo y que a él debemos aportar lo mucho que hemos
recibido, comenzando por nuestra propia familia.


• Hacer del
grupo una fraternidad, cuyas relaciones estén basadas en el servicio,
cercanía y la preocupación por el crecimiento de los demás.



Posicionarse ante los acontecimientos del mundo y promover un nuevo
orden social y económico desde un compromiso real por la justicia
social, la solidaridad y la paz, colaborando así en la construcción del
Reino de Dios que Jesús inauguró.

Retos tomados de Idearop de Jufra

Puntos de Oración

Leer nuevamente los textos.
Subrayar la frase que más me llamó la atención.

Contestar
¿Cómo me siento actualmente en la realidad que vivo?
¿Cuál es mi visión del mundo? + y –
¿Cuál es mi misión en la vida?
¿Qué estoy dispuesto a hacer por este mundo?
¿Considero que estoy participando activamente en la misión?

Oración Final

Señor
Jesús, que has llamado a quien has querido, llama a muchos de nosotros a
trabajar por ti, a trabajar contigo. Tú que has iluminado con tu
palabra a los que has llamado, ilumínanos con el don de la fe en Ti. Tú
que los has sostenido en las dificultades, ayúdanos a vencer nuestras
dificultades como jóvenes de hoy. Y si llamas a alguno de nosotros, para
consagrarnos del todo a Ti, que tu amor aliente esta vocación desde el
comienzo y las haga crecer y perseverar hasta el fin.

Así sea

Tema elaborado para el retiro anual del consejo nacional de la Jufra de Guatemala.
Preparado por Aurelio Nuñez

Compartir la vida y misión de la Iglesia.

 

            Introducción

 

            Somos
una gran familia que se reúne en torno a la persona de Cristo. Somos la
asamblea del Pueblo de Dios. La
Juventud franciscana como parte de la familia de franciscanos
tiene una misión dentro de la Iglesia. Pero
se hace necesario conocer esta gran familia, así como su vida  y misión.

La Iglesia es la institución más antigua
que existe en la era cristiana. Con sus luces y sombras la Iglesia ha dado vida
a la cultura occidental. Fueron misioneros cristianos de finales del primer
milenio  quienes llevaron y preservaron
la cultura en la Europa
incipiente. Después de tantos años, el desinterés por conocer la historia y el
rechazo de cualquier forma de autoridad, nos adentramos en un tercer milenio lleno
de retos para el joven de hoy y para la Iglesia. Conocer
las propuestas  y directrices que la
Iglesia propone para salir adelante en medio del secularismo y la indiferencia
respecto a las cosas de Dios se hace de vital importancia. Debemos hacer el esfuerzo
por leer y dar a conocer lo que el Magisterio nos enseña. Tenemos una serie de
documentos que aún parecen estar engavetados, llenos de polvo en cualquier
rincón de las bibliotecas. Tenemos tanto material que no sabemos qué es ni cómo
nos puede ayudar.

Somos la Iglesia. Somos los bautizados
que seguimos a Cristo según la regla de san Francisco. Somos los franciscanos
que con la fraternidad y la minoridad tratamos de vivir el santo evangelio con
nuestra propia vida.

 

Fuentes

 

“Ya cambiado perfectamente en
su corazón, a punto de cambiar también en su cuerpo, anda un día cerca de la
iglesia de San Damián, que estaba casi derruida y abandonada de todos. Entra en
ella, guiándole el Espíritu, a orar, se postra suplicante y devoto ante el
crucifijo, y, visitado con toques no acostumbrados en el alma, se reconoce
luego distinto de cuando había entrado. Y en este trance, la imagen de Cristo
crucificado -cosa nunca oída-, desplegando los labios, habla desde el cuadro a
Francisco. Llamándolo por su nombre: «Francisco -le dice-, vete, repara mi
casa, que, como ves, se viene del todo al suelo» (…).”  
(2
Cel 6, 10)

 

“Sepultados y resucitados con
Cristo en el Bautismo, que los hace miembros vivos de la Iglesia, y a ella más
estrechamente vinculados por la
Profesión, háganse testigos e instrumentos de su misión entre
los hombres, anunciando a Cristo con la vida y con la palabra (…)”.
(Regla OFS 6)

 

“En aquel tiempo dijo Jesús a
sus discípulos: – Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve
sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la
gente.

«Ustedes son la luz del mundo.
No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se
enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el
candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los
hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que
está en el cielo.”  
(Mt 5, 13-16)

Retos

 

El principio Nº 6
COMPARTIR LA VIDA Y
MISIÓN DE LA IGLESIA  el cual queremos asumir,
nos lleva a comprometernos hacia dentro y hacia fuera de nuestra
fraternidad.  Esto se traduce en:

1.      
Asumir nuestra pertenencia a la Iglesia desde el
bautismo; aceptar y tomar parte en la misión de la Iglesia.

2.     
Sentirnos  y
ser parte activa de la Iglesia 
participando en sus acciones pastorales y animando sus celebraciones.
Mostrar nuestro amor a la Iglesia aportando el carisma franciscano que ayude a
hacerla más evangélica y más cercana al hombre de hoy.

3.     
Hacer presente el Evangelio en nuestros ambientes
cotidianos: familia, trabajo, amistades, estudios…

 

Puntos de oración

 

Leer nuevamente los
textos.

Subrayar la frase que más
me llamó la atención.

Contestar

            ¿Cómo me siento en este momento en mi fraternidad?

            ¿Considero que conozco la vida y misión de la Iglesia?

            ¿Cuál es mi aporte como franciscano a la vida y misión de
la Iglesia?

            Desde nuestro carisma ¿qué otro aporte significativo y
distinto podemos dar?

            ¿Qué retos me quedan a nivel personal y fraterno?

 

                        ORACIÓN FINAL

 

                       
me has llamado, Señor, en el bautismo. Desde pequeño aprendí a buscarte. Hoy,
como joven, quiero seguirte fielmente cada día. Quiero cumplir con fidelidad
mis promesas bautismales y ser signo vivo de tu Evangelio y tu Verdad. Quiero
ser todo tuyo y darlo todo por ti. Como lo hiciste tú en el Calvario. Enséñame
a amar tu Iglesia, a orar por sus ministros y a proclamar con mi vida tu resurrección.
Enséñame, buen Jesús, a ser sal y luz del mundo como quieres tú.

Tema elaborado para el retiro anual del consejo nacional de la Jufra de Guatemala.
Preparado por Raúl Urbina

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.